Algún Lugar Más Allá Del Arcoiris.
Un día Alois a sus 5 años le dijo a su madre que quería ser un niño miniatura para meterse a sus hot weels, o mejor aún a las casas de los playmobil que tenía o mejor aún al devastador tanque felino de los Thundercats, ahora ya no recuerda las explicaciones que le fueron otorgadas en ese momento pero sé que no le convencieron mucho, también quería ser miniatura para subirse a las hormigas y que ellas lo llevaran de un cuarto a otro en el departamento, que lo llevaran a conocer su ciudad, sus casas, sus coches y sus televisiones, si, él estaba seguro que vivían como los humanos solo que ellas bajo el suelo y detrás de las paredes, pasaba horas viendo la hilera de hormigas, poniendo obstáculos en su camino y observando su inteligencia superior al re encontrar el camino, esto lo maravillaba y por un tiempo fueron sus maestras de lo que significaba sociedad, Alois también soñaba con flotar, a menudo se le sorprendía mirando hacia arriba con un gran esfuerzo corporal para acercarse al techo, a veces lo lograba, sentía que flotaba aunque la sensación desaparecía en cuanto volteaba hacia abajo a ver sus pies, y el sabía que no se podía flotar y ver hacia abajo, ese era el truco y él lo había descubierto, a menudo cuando se iba a dormir escuchaba unos tambores en su colchón, de seguro era un duende, si eso era, el duende vivía dentro del colchón y tocaba el tambor al ritmo del pequeño corazón de este niño, al principio esto lo llenó de pánico, pero después analizó las cosas y vio que el duende era bueno puesto que noche con noche lo arrullaba con su tambor y esa monótona melodía, al pasar de los años nuestro Alois fue conociendo las realidades del mundo, aunque esto no lo detenía, el aún esperaba ver a sus 10 años el trineo de Santa Claus volando por el cielo, hasta un par de veces juró verlo, muy distante, muy semejante a una estrella fugaz, pero él estaba seguro de que solo lo alcanzó a ver cuando ya se iba, pero lo vió y esto le llenaba de una emoción que ni si quiera este humilde narrador podría describirlo, al menos no con palabras, Alois salió de la infancia, y empezó a conocer más personas de su corta edad, conoció que las personas –aún las pequeñas- no eran tan buenas como en su casa y tampoco como sus anteriores amigos que también soñaban despiertos.
Un día, después de muchos años, Alois se descubre recordando su basta imaginación de la infancia y ahora se pregunta, ¿Por qué ya no sueña despierto?, La respuesta es muy difícil, escombra entre sus pensamientos más profundos y entonces entiende que lo sigue haciendo, solo que ahora hay una gran diferencia, ya no cree en lo que sueña, en lo que imagina, se sabe un ser lógico, y la lógica no se lleva con la imaginación, aunque para entender a la una, hay que experimentar a la otra, ahora sus sueños tienen otro tipo de finalidad, a menudo los sueña para llevarlos a cabo, y se vuelve un devorador de sueños convirtiéndoles en realidad, aunque la razón que más le convence, es que ha escuchado a muchos terceros en su vida, le han llenado de ideas que él no conocía, y ahora se pregunta si es más infeliz el que más conoce de ésta vida, o ser tan ignorante como un niño es el máximo de la felicidad, en realidad también eso que imagina se esfuma en un momento porque su lógica le dice que eso es imposible, ya no puede borrar sus recuerdos y tiene que aceptar su realidad, aunque la realidad es, que quisiera volver a nacer con su actual uso de razón para entender mejor el mundo, pero eso es solo un sueño, que sueña seguido, lo sueña aunque ya no lo crea posible y Alois sigue soñando despierto paradójicamente.
“El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto,
porque sus ojos están cerrados.”
Albert Einstein
Escuchando: Somewhere Over The Rainbow



